chicles

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  • Sin Azucar

    El chicle sin azúcar puede ser un gran aliado para cuidar nuestra sonrisa. Estos son algunos de los beneficios de masticar chicle sin azúcar de forma regular:

    • Combatir la caries. El chicle sin azúcar puede ayudarnos a prevenir la caries dental y otros problemas dentales. Esto es especialmente recomendable cuando estamos fuera y no llevamos los utensilios necesarios. Antes que no limpiarnos la boca, el chicle sin azúcar es una buena alternativa.
    • Salivación. Masticar chicle sin azúcar estimula la producción de saliva. Esto es fundamental para eliminar las bacterias de la cavidad oral. De hecho la saliva ejerce de limpiador natural. Evitar la acumulación de placa bacteriana es clave para evitar el desarrollo de patologías como la caries y la gingivitis. Además, la saliva también ayuda a combatir la xerostomía.
    • Alimentos entre los dientes. Masticar chicle sin azúcar puede contribuir a remover los alimentos que han quedado entre los dientes tras una comida.
    • Combatir el mal aliento. El mal aliento es muy incómodo para el paciente y para quienes lo rodean. El chicle sin azúcar ayuda a disimular este olor desagradable que procede de la cavidad oral. Pero para combatir el mal aliento es fundamental una buena higiene oral y potenciar el uso del colutorio.

  • Con Azúcar

    El chicle moderno se desarrolló por primera vez en la década de 1860, cuando el expresidente, el general Antonio López de Santa Anna, trajo el chicle de México a Nueva York, donde se lo dio a Thomas Adams para usarlo como sustituto del caucho. Chicle no tuvo éxito como reemplazo del caucho, sino como goma de mascar, que se cortó en tiras y se comercializó como Adams New York Chewing Gum en 1871. Black Jack (1884), que está aromatizado con regaliz, Chiclets (1899) y Wrigley's Spearmint Gum, fueron las primeras gomas populares que rápidamente dominaron el mercado y todavía existen en la actualidad. Masticar chicle ganó popularidad en todo el mundo a través de American GIs en la Segunda Guerra Mundial, a quienes se les suministró chicle como una ración y se lo vendió a los lugareños. Las encías sintéticas se introdujeron por primera vez en los EE. UU. Después de que el chicle ya no satisfacía las necesidades de hacer un buen chicle. En la década de 1960, los fabricantes estadounidenses habían cambiado a caucho sintético a base de butadieno, ya que era más barato de fabricar.